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  • Writer's pictureJose Ramirez Isasi

Casa Sonora distribuye alimentos.


Cuando Sandra Mange y Claudia Vidaurri, líderes de la Casa Sonora unieron fuerzas para repartir comida, tres meses después de que inició la pandemia en 2020, no imaginaron la necesidad tan grande de alimentos que se iba a desatar, primero por la crisis de salud; y hoy en día, por la inflación,

“Desde antes de las 7 de la mañana, los conductores comienzan a hacer fila en sus carros. Nosotros empezamos a repartir a las 8 de la mañana”, dice Mange.

Relata que al principio, llegaban unos 150 carros por comida, ahora dan despensas a unos 150 vehículos.

“La voz se empezó a correr entre familiares y amigos. Y tenemos gente no solo de South Gate sino personas que viven en los códigos 310, 323, 626 y 213”.


Acompañadas por unos 10 voluntarios, Mange y Vidaurri se instalan cada sábado en la ciudad de South Gate, California.

Y antes de comenzar, hacen un círculo, se toman de las manos y rezan una oración para dar gracias por la oportunidad de ayudar y proveer alimento a los necesitados.


“La comida nos las donan los bancos de comida de Los Ángeles; y mientras nos sigan apoyando, vamos a seguir ayudando a la gente porque hay mucha carencia”, dice Mange.

Solo pararon en enero, porque muchos de los voluntarios se enfermaron de covid-19, y a fin de no propagar más el virus, suspendieron.

“Normalmente damos vegetales como limones, lechugas, tomates, cebollas, zanahorias; y frutas como naranjas y sandías, entre muchos otros; así como comestibles empaquetados, leche, agua embotellada. A veces, damos pollo o carne; y también gel antibacterial”.

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